15 de marzo de 2008

Bondi Trance

Yo no se si a ustedes les pasa, pero a veces a mí me encanta andar en colectivo.
Yo me siento en el 118 y entro automáticamente en trance.
En una época lo tomaba todos los días a la mañana muy temprano hasta el final de su recorrido en Barrancas de Belgrano...wow, qué viaje! Una hora.
Y el recorrido es lindo, salvo la parte de Once después se pone lindo.
He tenido grandes revelaciones, he procesado muchos pensamientos, he llegado a grandes conclusiones de mi vida arriba del 118.
Algunos se van a la India, otros se van a un spa, yo me subo al 118.
Hoy salí a comprar una pavada al almacén y no quería entrar a mi casa otra vez, no tenía nada que hacer pero no quería encerrarme a mirar tv, ni leer, ni compu, no.
Cruzando Alberti veo que viene justo un 118, me fijé rápidamente si tenía monedas y sin darme cuenta ya había extendido mi brazo.
Me subí, como no tenía ni idea a donde iba, saqué boleto de $1
Asiento de uno, ventanilla limpia, al menos se veía muy bien hacia a fuera.
Horario ideal, 19.30. El sol comienza a jugar y demostrar que sabe, iluminando las cosas para hacerlas más lindas.
De a poco las luces de la ciudad le siguen el juego y compiten en quien ilumina más o mejor...o solo se divierten combinando sombras, resaltando detalles.
Abandonada en un asiento, dejando que me lleve, que me pasee, que me muestre los árboles, los edificios, el cielo...todo por un peso.
En un momento me pregunté si quería bajar en algún lado, me respondí que no sabía, así que seguí, sumergida en mis pensamientos, viendo el recorrido como una película, la gente, todo.
Pensé en seguir hasta Barrancas y luego tomar el de vuelta, pero algo me decía que no...
Como es muy difícil saber qué se traen estas mini aventuras, siempre es mejor prestarle mucha atención a ese "algo".
En definitiva es el verdadero conductor de toda la situación.
Sigo mi trance, y me alerto en Luis María Campos, miro a mi derecha y está el Solar de la Abadía, lugar al que jamás entré, me paré, toque timbre, me bajé: Solar de la Abadía
Y qué se supone que hago en un shopping sin plata? Estamos todos locos?? Tengo plata? Traje la tarjeta de crédito? Si la traje cagamos...
Miro vidrieras, es lindo el lugar porque no hay nadie.
Me encantan los shoppings que no tienen gente, niños gritando y esas cosas que detesto.
No, este es calmo, elegante. Paseo, miro unos anillos pulseras...
Después de la adolescencia desarrollé alergia a cualquier tipo de aritos, lamentablemente aro que me pongo a la hora me lo tengo que sacar porque me pica tanto el lóbulo de la oreja que preferiría arrancarmelo.
El otro día me pregunté si habría aros de acero quirúrgico, pero como no le pregunté a otra persona, me lo pregunté a mí, me dije que no sabía.
Y hay. Porque vi un cartelito que decía eso. Pero no me gustaban, pregunté por las dudas y la señora que era una divina saca de otro lado el par de aros que si los hubiera buscado jamás los hubiese encontrado: Trisquelitos.
No podía creer que hubiese encontrado ese diseño, estaba tan contenta que tuve ganas de abrazar a la señora divina. Me contuve, claro. No soy taaaaan enferma.
Me los compré totalmente convencida de que fui guiada por mi yo superior hasta aquel par de aretes.
Mi misión tenía un fin. Misión cumplida.
Me tomé el 118 de vuelta, esta vez con aros en el bolso y sonrisa en la caripela.

6 comentarios:

Guadalupe dijo...

Me encanta lo que escribís, Marie!
Además esto que leí es como si hubieras hecho canal de mi queridísima abuela Angélica, una sagitariana maravillosa que solía hacer lo mismo.
Nos comuniquemos.
Y hermoso lo que eschcribistes!

Ayoween dijo...

Gracias Guada!
Qué honor que te haya traído el recuerdo de tu abuela.
Cómo van esas dolencias?
La mudanza?
Que todo se conduzca en armonía y para tu mejor bien!
Un abrazo.

Andrea dijo...

Hola Marie
Qué loco, me produjo muchas cosas leerte, sabes que mi escuela de Gestalt quedaba muy cerquita de ese shoping y siempre quise ir, pero siempre me decia "en otra ocasión" y finalmente mi escuela se cambio de drección y quedé con ese pendiente y ahota te leo y pienso en esto de dejar las cosas para últimas, puede pasarnos cualquier cosa y nos quedamos con "pendientes", es un poco vano sacar esta conclusión de este Shoping, pero tú sabes, voy a algo más allá con esto sólo como ejemplo, te dejo un beso y yo también hago eso de agarrar cualquier cole y andar, asi conocí Lanus jajaja Besotes

Merenween dijo...

Lamento ser la "contra", pero odio andar en colectivo. Es una cosa que me revuelve las tripas, me siento expuesta, subida a algo que no es mío, que para cada 30 segundos y agarra todos los baches habidos y por haber. La lucha cuerpo a cuerpo siempre por el asiento, y esas cosas. Soy una mala onda del colectivo pero mal que mal es la unica via hacia mi trabajo. :( No queda otra!
Saludos!!!!

Ayoween dijo...

ja! En este colectivo me gusta porque voy siempre sentada y nunca va lleno.
Y además porque es un recorrido largo pero agradable a comparación de un viaje en colectivo promedio.
Yo también odio el colectivo en esos aspectos, eh.
En verano, me da asquete sentarme en seguida que alguien se levanta.
Y en invierno, las ventanillas cerradas, el tufo...una porquería!

Libertad dijo...

No es que ame andar en colectivo pero disfruto cuando logro sentarme y perderme en mis pensamientos mirando por la ventanilla u observando a los demás pasajeros e hipotetizar sobre sus vidas. Puede ser toda una rebelación, mi mejor diván fue el 15...
Un impulso te llevó hasta los aretes, eso si que es saber estar atenta a las señales de la vida... De algo tan simple, construiste una historia que me arrancó una sonrisa... Hermoso!!!
Saludos.