8 de abril de 2012

Te acordás..?

No te pongas a la defensiva. No te pido que creas nada.
Sólo tengo ganas de contarte como extraño...y cuanto extraño esa otra época.
Extraño caminar descalza en el pasto del parque, envuelta en mi poncho.
Tus canciones en esa vieja guitarra y las risas de colores.
Extraño mi larga cabellera rubia y la forma de trenzarla y decorarla con flores.
Extraño ese mundo feliz que construíamos, que vislumbrábamos y que terminó arrojándonos a otra era mucho más gris y veloz.
La carretera, tu pipa...la risa, los lentes...la alegría y la celebración.
Extraño andar en grupo, dormir en carpas y al cielo estrellado que nos decía hacia dónde deberíamos ir al día siguiente.
Solíamos crear algo maravilloso a cada instante. O descubrirlo, o inventarlo!
El aire era perfumado y no podíamos dejar de explotar en gozo. Era simplemente inevitable.
Recuerdo cómo cuando lloraba, una canción siempre sonaba más fuerte y así podía permitirme gritar y llorar con todo mi dolor.
Extraño la música, extraño bailar y extraño cómo olía y brillaba San Francisco en 1968.
Quizás no lo recuerdes, pero yo lo extraño tanto!

Las Pequeñas Cosas Que Matan Lentamente

Pagar cuentas. Sacar la basura. Limpiar el piso.
Poner a lavar ropa ya, para que se seque al menos una remera para mañana.
Discutir con un colectivero. Obtener un asiento como si fuera un trofeo.
Contracturarte en el intento de que alguien no te empuje o te lleve por delante.
Ver a una madre decirle cosas horribles a su hijo y no decir nada.
Podría seguir con una lista interminable de "esas" pequeñas cosas que nos consumen.
Pero es agotador, matan algo dentro nuestro.

Me dí cuenta que la enorme insatisfacción que padezco últimamente es que siento que mi vida se me va en una sumatoria de pequeñas cosas que me requieren un enorme esfuerzo y no me generan ningún placer.
Entonces, cansada y desapasionada, cuando puedo descansar me dejo entrar en un estado vegetativo, creyendo que con eso descanso y me regenero.
Aunque el cansancio no se me va y encima me enfermo.
Me enfermé, me dió tos, me quedé sin voz literalmente y me sentí muy mal.
Al menos me pude tomar unos días para explorarme.
Hice reposo de aquellas pequeñas cosas, del trabajo y de todo lo que rodea a esa esfera perturbadora.
Hace dos meses trabajaba la mitad de lo que trabajo ahora, no tenía un peso, me llevaba super bien con mi jefe y la pasaba muy bien, me reía, me divertía y disfrutaba mi trabajo.
Hoy trabajo el doble, la paso realmente mal, no tengo un jefe amable ni mucho menos, sigo sin tener un peso y me enojo, tengo rabietas y lloro en el trabajo.
Es tan fácil subirse a esas nubes de pensamientos negativos, cuestionamientos, resistencias y quejas que creo que me di cuenta de que estaba montada en una cuando me quise bajar y no me resultó fácil hacerlo.

Gloriosamente los sueños que siempre son mis aliados, me recrearon la situación de una manera tan clara que me reí al otro día cuando intentaba interpretarlo.
En el sueño yo era parte de un grupo de gente que nos habíamos reunido para interpretar ciertos personajes en una especie de muestra para niños, una escuela quizás...los niños venían a ver ese show en el que representábamos superhéroes y villanos, era una especie de teatro físico con teatro negro, danza, etc.
Yo estaba vestida de negro con una malla de lycra, con telas de araña como alas y uñas...en fin, la cuestión era que nuestro grupo realmente disfrutaba lo que estábamos por hacer. Eran todos artistas, gente copada, amigos.
Cuando empezamos a montar la escena viene otro grupo y para sorpresa nuestra, ellos también iban a participar de la muestra.
Como yo no estaba a cargo de la dirección, imaginé que ya estaba todo acordado y le pregunté a nuestro director sobre esta gente. Me dijo muy al pasar que era un grupo que hacía lo mismo que nosotros pero ellos se la daban de "profesionales" porque cobraban por las representaciones, pero quedaba implícito en su discurso que no eran buenos, que comerciaban con eso desde un lugar que no tenía nada que ver con el nuestro.
Alineada ya con las otras arañas, las arañas del otro grupo se empiezan a mezclar con nosotros y le pregunto a una de ellas cómo íbamos a hacer la lucha, si nos separábamos por equipo( ellos y nosotros) o nos mezclamos. Nadie nos daba instrucciones como para saber si había algo pautado que quizás yo desconocía. Una de ellas me dice: - no sé, lo único que sé es que a un par de estas minitas les tengo la re bronca y las voy a cagar a palos. Yo me reí creyendo que era una broma, pero ella mascando chicle me miró, revoleó la mirada y se miró sus uñas esculpidas exageradamente largas y coloridas, demostrando un estilo de chica que gusta de la riña callejera, por decirlo de alguna forma.
Atónita no podía comprender qué hacía esta gente acá? Cómo podían usar la escena como una excusa para pelearse físicamente con otros!? Y los chicos que estaban mirando? Y el compromiso con lo que íbamos representar?!
Estaba indignada y la escena no arrancaba más, luego de esperar un rato largo "los otros" deciden levantar todo y dar por cancelado el show, aparantemente por cuestiones técnicas.
Sin mayores explicaciones la gente comienza a moverse para los camarines y subiendo una escalera veo a una de las responsables de ese equipo, sentada en un escritorio.
No podía ubicar a los directores de mi equipo para preguntar por qué nos ibamos nosotros también, por qué no seguir y hacerlo nosotros solos, acaso nadie pensaba que iba a haber chicos esperando ver un show?
Me dirijo a la única persona que estaba a cargo aparentemente, comentando el incidente de la supuesta pelea que iban a tener algunas de las participantes. Me responde que si le estaba haciendo una sugerencia, lo hiciera por escrito, poniendo mi nombre y apellido para que constara que yo había hecho ese asesoramiento en su producción.
Yo le decía que no era un asesoramiento, era un comentario que podía aportar algo o evitar un disgusto. Recuerdo haber dicho: "yo no soy nadie en este medio" y ella mascaba chicle y ni me miraba, se veía vulgar y displicente, me respondió en forma grosera "entonces cortala, callate y tomatelás". A lo que yo estallé y le tiré una larga catarata de insultos.
Me desperté.

Claramente esa gente, me gustara o no eran los que estaban a cargo. Ellos decidían si se hacía el espectáculo o no. Y mi nombre allí no pesaba, yo no era nadie. Pero me había ilusionado con el brindar algo a un público y pertenecía a un equipo que lo vivía de la misma forma. Pero los del equipo no estaban por ahí...se habían ido junto con la intención y con la buena onda.Y yo sola terminé enfrentándome e insultándome con la jefa. Defendiendo qué?! OMG

Aquí estoy entonces. Ya no llevo un traje arácnido pero entre las pequeñas cosas que debo realizar mañana, está la de ir a trabajar con un equipo que tiene una visión y dirección diferente a la que solía tener.
Y lo único que puedo hacer es ir y trabajar. No ilusiones. No fantasías.
No poner un escenario fantástico a algo tan mundano y mecánico como trabajar.
Despojaron mi escenario de magia y eso fue lo que me dolió.
Pero hicieron bien! Continuar dándole un tono de ensueño a una tarea de servicio hubiese sido tan absurdo como ir a trabajar con un catsuit de lycra negro y alas de telaraña.

Y qué es esa ridiculez de terminar siendo la heroína que defiende la causa? Qué causa for god sake?!! A qué me subí? Qué buzón me compré con tal de hacer que esta sumatoria de pequeñas-cosas-que-matan-lentamente tuviera algún condimento, un color, un sentido...?
Creo que descubrí que esos aparentes antídotos a las pequeñas-cosas-que-matan-lentamente eran alucinógenos-que-pegan-mal-y-te-hacen-caer-de-orto

En definitiva, la realidad apesta. Pero disfrazarla de fantasía es aún peor.
Creo que hay que enfrentar el hecho de que la realidad es lo que es, y que una puede crear un mundo a su medida que conviva con esa realidad de forma complementaria pero no dependiente.
Cuando descubra como hacerlo, compartiré tips. Prometo.

18 de marzo de 2012

Ciclos y la búsqueda del patrón de repetición..


El aprendizaje de nuestras propias experiencias es tan difícil de medir como el tiempo que duran ciertos ciclos a los que nos subimos y bajamos.
Al menos a mí me resulta dificilísimo asociar tiempos, fechas y datos a circunstancias vividas.
Por ejemplo responder rápidamente qué estaba haciendo en noviembre de determinado año.
Hay momentos de la vida en los que pasaron demasiadas cosas en un lapso corto de tiempo.
Fue quizás un solo año que fue vivido como dos o tres o más!
Y en otros casos (de mi vida, claro) años que han transcurrido y escurrido como agua entre las manos, sin dejar nada.
O al menos eso sentimos hasta que la alarma de "esto no es la primera vez que me pasa" nos lleva a reflexionar sobre algún temita en particular.
Uff estoy re gorda, nunca estuve taaan gorda *alarma* "Ahh sí...cuándo fue que aumenté tanto de peso? Y que me había pasado? Cómo pintaba el panorama? Y ahora?"
Hoy descubrí un patrón de repetición importante relacionado a los finales, renuncias y abandonos de emprendimientos, por así decirlo.
Cuanto tiempo le lleva a la mente tomar la decisión que hace rato ya tomó el corazón.
O el alma. O la Psique. O como sea que llamemos a esa parte superior de nosotros mismos.
Esa parte que sabe, intuye, huele y lee los ambientes y circunstancias que nos rodean antes de que nuestro ser racional se haga cargo.
Y si de algo puedo vanagloriarme (?) es de que la intuición es "lo mío".
Sin embargo luché, pataleé, manoteé, me ahogué en un mar de tormentos y me agoté.
Todo esto hasta reconocer que mi Yo Superior (o Alma, Psique o whatever) ya había tomado una decisión.
Y que esta vez, no podía fallarle.
Cuántas veces desoiste su llamado? Cuántas veces nos estrellamos contra una pared para terminar diciendo: "Pucha, si yo sabíaaa...yo sabíaaaa".
Sí, yo sabía, pero no me jugaba. Yo sabía pero no escuchaba a la parte más inteligente y asombrosa de mí mismo/a.
Yo sabía pero tenía miedo? Yo sabía...pero y "el afuera"? el dinero, las cuentas, los otros, blah blah?
Cuando me dí cuenta, me solté.
Dije ok, se terminó. Y la calma me innundó. Aún no he tomado ninguna acción externa, pero el stop ya sucedió. Ya renuncié. Ya dije basta. Ya lo declaré muerto. "Hora de muerte: 20.15 hs"
Y comencé a sentirme íntegra una vez más.
Digna.
Porque no todo se mide en dinero ni status.
Porque cuando una se sabe digna y valiosa, no merece ser tratada como basura corriente.
Cuando una tiene 40 años llevados con jovialidad, sonrisa y gracia, no merece el maltrato de pendejas que aún no saben ni quiénes son.
Y no es nada en contra de estas criaturas...yo también tuve veintipico y creí que con arrogancia y desprecio podía comerme el mundo, aunque por dentro temblaba y sufría por no saber quién mierda era y cómo parecer mejor de lo que me sentía.
Cuando alrededor tuyo demasiadas personas se equivocan y demasiadas cosas están mal, no es el entorno. Sos vos.Estás en el lugar equivocado. Y es hora de irse.
Y de dejar que cada uno de los que allí están hagan sus procesos, hagan su camino, se equivoquen, aprendan, maduren o se caguen la vida.
Esta señora se retira, sabiéndose lista para algo más acorde a la experiencia vivida, a la sensibilidad y a la entrega a la que me gusta rendirme.
"Margaritas a los chanchos" siempre fue una frase que me gustó.
Adoro a los chanchitos, asi que nada de despectivo hay en la frase. Pero pedirle peras al olmo y darle margaritas a los chanchos no culpa al árbol ni al animal.
Sino al humano, que por su condición, se equivoca. Pero aprende.
Crece. Evoluciona. Y tiene los ovarios o cojones para mirarse y reconocer en sí mismo estos patrones de caer varias veces en la misma trampa y elegir esta vez, salirse a tiempo.