22 de abril de 2008

morning rewind

Hoy percibo la mañana diferente.
Es como una sensación antigua, de muchos años atrás.
Es la luz o la temperatura. Los árboles o los sonidos.
Pero me lleva a una imagen del pasado que no puedo precisar.
Cierro los ojos y me animo a ir a ese recuerdo.
Pruebo dejarme guiar por las sensaciones, por ejemplo la de un rayo de sol que se cuela entre las hojas de un árbol...de qué árbol? Dónde estaba ese árbol?
Y llego a una cuadra de mi antiguísimo barrio en Lomas de Zamora, precisamente a la vereda de enfrente de la casa de una amiga.
Me encuentro parada allí, al lado de ese árbol...una casa, justo enfrente de la casa de esa amiga.
Quien vivía allí?
Y ahí recordé que ahí vivían unas personas amigas de la familia, recordé entrar a esa casa, el piso encerado, un perrito, unas puertas vaiven que daban a la cocina, un jardín selvático, tupido, hermoso, un cuartito en el fondo lleno de frascos, y plantas.
Cómo se llamaba? Silvita! La madrina de mi prima Mariana, bióloga.
Era chica cuando estuve ahí. Me encantaba esa casa, tenía una energía amorosa, cálida y a la vez ese misterio del cuartito lleno de frascos con insectos y serpientes en formol! Estaba buenísimo.
Y olor a sopa.
Recuerdo el olor de la sopa.

2 comentarios:

Sofia Elena Ibarra dijo...

Somos nuestros recuerdos...

Un saludo.

se.

Serena dijo...

Qué bonito este post. Yo te acompañé en cada momento por esa casa. Qué lindo es cuando nos podemos dejar llevar por nuestra memoria. Me hiciste acordar al patio de mi abuela, plantado en el medio de un jardín gigante, donde preparaba el asado y me cortaba la carne chiquitita cuando yo era muy chica... Qué lindo.